La historia de la tecnología y la de la infidelidad siempre han corrido en vías paralelas, convirtiéndose las primeras en maneras de realizar las segundas. O de descubrirlas. Como muestra, el Messenger, los SMS y las fotos comprometidas en cámaras de teléfonos móviles. Ahora parece que la Wii se ha unido a este infame grupo de destrozahogares.
Un soldado estadounidense, destinado a Irak, marchó al frente para defender la paz, la libertad y los Big Macs, sólo para encontrarse con una sorpresa a su vuelta: rumores según los cuales su mujer le había sido infiel con un jugador profesional de bolos. Ella lo desmintió todo, pero la Wii dijo lo contrario, ya que cuando el soldado conectó la consola, vio que había un Mii (avatar virtual de la consola que representa a una jugador en la vida real) que él no había creado, y que se parecía demasiado al tercero en discordia. Cuando el pobre soldado, además, repasó el calendario se dio cuenta, oh infortunio, que este Mii y el de su esposa habían estado jugando largas noches a Wii Bowling. Y como parece ser que jugar a la Wii se ha convertido en el cigarro postcoital del siglo XXI, pidió el divorcio inmediatamente.
Por lo tanto, nuestro consejo del sábado: nu juguéis a la Wii con vuestro amante, concentraos en el sexo.

Para los más raritos del grupo, deciros que desde el 18 de octubre hasta el 5 de diciembre, tenemos aquí en la 